Y allí bajo el cielo me sentí viva.
Allí, en el lugar más alto en el que había esta nunca, comprendí a todos lo que dan su vida por amor, a todos lo que son incapaces de dejar de escalar anque se les vaya algún dedo en el intento, a las personas que luchan por conseguir su sueño, el sudor de las personas después de un arduo día de trabajo, comprendí acciones que hacía la gente que pensé que nunca entendería.
Allí comprendí que las distancias existen para que el hombre aprenda lo que es echar de menos a una persona.
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