domingo, 11 de noviembre de 2012

Me retiro a reflexionar

Aquí estoy, sentada en un muro frente al Anboto. Ese monte que he estado observando año tras año, campamento tras campamento, convivencia tras convivencia, y por fin, hace no mucho he conocido los paisajes que se observan desde su cima con mi grupo. Fue un cálido pero nublado día de julio, no recuerdo muy bien que día  pero lo que si recuerdo son los grandes momentos que pasamos entre sus caminos llenos de barro y piedras. Han pasado tres largos meses desde aquel día  y ahora me encuentro en uno de esos caminos perdidos de Arrazola por los que pasé, escuchando el viento, los pájaros, una motosierra que seguramente cortará un árbol que en pocos meses vestirá bolas de colores. También escucho el cencerro de las vacas,el valido de las ovejas y un gallo poco madrugador que acaba de dar su primer cántico con la campanada número doce. Son pequeñas cosas, pequeños instantes de felicidad que te llenan por dentro.

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